Soy Hija del Verbo Encarnado

Jesús a la edad de 12 años portando los símbolos de paz y de pureza.
El Verbo Encarnado

Las hermanas religiosas nos consagraron como “Hijas del Verbo Encarnado”. Esta identidad ha guiado mi disciplina y mi amor por el conocimiento.

He aquí los símbolos de mi historia: la foto de mi medalla original, la letra del himno y la oración al Verbo Encarnado.

Esta medalla, que conservo con amor desde los años 80, es el testimonio de una vida dedicada a la excelencia.

Front of the Medal - The Incarnate Word teaching at 12 years old
El Verbo Encarnado a la edad de 12 años
The Back of the Medal with the Inscription Praised be the Incarnate Word in Spanish.
« Alabado sea el Verbo Encarnado »

He aquí la letra del Himno al Verbo Encarnado:

Somos hijos del Verbo Encarnado

¿Hay acaso nobleza mayor?

Invoquemos su nombre sagrado

y entonemos un himno en su honor.

Verbo Eterno, tus hijos amantes

a ti claman con férvido anhelo

y elevan los ojos al cielo,

esperando les muestres tu faz.

Sus plegarias, acoge benigno,

a sus ruegos inclina tu frente,

y de gracia copioso torrente

en sus almas derrama ¡Oh Señor!

Somos hijos del Verbo Encarnado

¿Hay acaso nobleza mayor?

Invoquemos su nombre sagrado

y entonemos un himno en su honor.

Corazones a ti consagrados

y que tienen por único anhelo

extender tu reinado en el suelo

que por patria les diste, Señor.

Son ¡Oh Cristo! las huestes triunfantes,

que a tu nombre su vida ofrendaron

y en la lucha gloriosa clamaron:

¡Gloria, gloria para ti, Rey Inmortal!

Somos hijos del Verbo Encarnado

¿Hay acaso nobleza mayor?

Invoquemos su nombre sagrado

y entonemos un himno en su honor.

He aquí la Oración al Verbo Encarnado:

¡Oh Divino Verbo Encarnado!

que por amor al hombre te hiciste niño,

tomando carne de las Purísimas entrañas de la Santísima Virgen,

dándonos admirable ejemplo de humildad y caridad;

da consuelo en las penas,

aliento en la virtud,

fortaleza en la tentación,

paz en las familias

y un gran amor en los corazones a Ti consagrados.

Que todos te conozcan y te amen.

Divino Verbo Encarnado oye la súplica que te hago

y concédeme por los méritos de la Santísima Virgen,

tu Madre y mía,

la gracia que te pido, si es para tu mayor honra

y gloria y bien de mi alma. Amén.

Divino Verbo Encarnado, ¡te adoro y te amo con todo mi corazón!


Verbo Encarnado, en esta necesidad, muéstranos tu poder.

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